La década de los 40 fue de suma
importancia para la constitución de la zona como balnearia. Estas playas eran
parte de la estancia La Invernada de Valeria Guerrero y un
primo suyo que pasaba los veranos en esta playa la denomino
con el nombre La Gloria.
En el año 1938 el Arq. Bunge, que conocía sobre el tema de
plantaciones de bosques en arenas cercanas al mar, llegó a un
acuerdo con Valeria Guerrero para comenzar la forestación del
lugar. Él ponía el dinero y la experiencia en el
emprendimiento y ella cedía los terrenos.
Un trato con el ferrocarril permitió traer miles de
árboles desde Miramar para comenzar la ardua tarea de fijarlos
y protegerlos del viento y del mar. Las plantaciones se
iniciaron en el actual vivero y en 1940 se comenzó la
construcción de la infraestructura básica de la futura ciudad.
El Arq. Bunge luego creó la empresa Pinamar S.A. con un grupo
de personas de diversas profesiones y actividades que puso en
funcionamiento el balneario y comenzó la realización de casas,
trazados de calles y levantó el hotel llamado Pinamar, hoy
conocido como Playas. Al llegar el ferrocarril a estas playas
comenzó a traer el turismo esperado desde Buenos Aires y un
auge edilicio vertiginoso, que se vió galardonado con la
decisión en 1978 de considerar a Pinamar con la categoría de
municipio.
En un paseo por la
ciudad y sus alrededores se puede conocer la Av. Bunge, centro
comercial con excelentes paseos de compras, restaurantes de
muy buen nivel y la diversión nocturna que transcurre en
discotecas, cines, teatros, festivales, espectáculos o
probando suerte en el Casino del Bosque ubicado junto al Hotel
del Bosque. Posee ruleta, punto y banca, black jack y las
atrayentes máquinas electrónicas.
No dejar de visitar
la Iglesia Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la Avenida de
las Acacias, de estilo arquitectónico toscano con ladrillos a
la vista y detalles en madera. Posee una nave central y una
torre lateral con campanario y es obra del Arq. Bustillo. Para
los amantes del golf la ciudad posee el Golf Links Pinamar con
dos canchas, una de 9 hoyos, también obra de Bustillo y una
profesional de 18 hoyos que solo permite el ingreso a
jugadores con handicap nacional y el atractivo Golf Links
Ranch dedicado a la enseñanza y práctica de este deporte que
gana adeptos año tras año. Acompañan a estos lugares el Centro
Hípico Pinamar que ofrece la posibilidad de tomar clases de
equitación o disfrutar competencias de salto y exhibiciones de
caballos árabes y el Tenis Ranch complejo deportivo con
bungalows, spa, piscina cubierta, sala de convenciones,
restaurant y confiteria.
Para los devotos de
la naturaleza, Pinamar representa el lugar ideal para poder
disfrutar con todos los sentidos. Sus frondosos bosques,
nacidos de la mano de los pioneros del siglo pasado, se
conforman con especies tan variadas como acacias, eucaliptus,
cipreses, pinos, abetos, álamos, araucarias, sauces, aromos y
abedules anidando en ellos una gran variedad de aves, entre
las que podemos observar picaflores, carpinteros, zorzales,
jilgueros, calandrias, cotorras, tijeretas, etc..
A veces en sus
viajes migratorios hacia el sur, es posible observar la
presencia en sus costas de ballenas, toninas y lobos de mar.
Pinamar también es conocida por ser un sitio con excelente
pique en sus aguas dándose muy bien la pesca de corvinas,
pejerreyes, cazones, lisas y bagres.